Franck & Vautrin – La Dama de Berlín
Escrito por: admin en Novela, tags: Franck & Vautrin
“Blémia Borowicz, conocido con el nombre de Boro, es un reportero gráfico, húngaro de nacimiento, que vive en París en los años treinta. Su prima Maryika se convierte en una fulgurante estrella cinematográfica. Boro viaja a Munich para asistir al estreno de la primera película de Maryika, y allí toma unas fotos en las que aparecen casualmente Hitler y el dirigente de una organización fascista internacional, destacada en París. Este incidente da origen a una sucesión de persecuciones que convierte la convulsa Europa de los años de ascensión del nazismo en un telón de fondo tan colorista e insólito como los que servían de escenario a las aventuras de Rocambole.”(Sinopsis de la contraportada).
Este es otro volumen que me lleva a la misma época de la que os hablé en el comienzo de mi reseña dedicada a “Los tres mosqueteros”. A aquel tiempo en el que, éste que os escribe, se liberaba gracias a la puerta que ofrecía, y que sigue ofreciendo, la literatura. Curiosamente es un libro que terminé leyendo en sus últimos capítulos a marchas forzadas por que mi hermana me acababa de traer, de la sección de librería del El Corte Inglés, en la Gran Vía de Bilbao, la novela de George Lucas de “La Guerra de las Galaxias” y quería empezarla cuanto antes mejor. Es lo que pasa cuando uno es un tanto friki.
Aún así, se registraron en mi mente las imágenes de esta obra, igual que la de todas las que vengo a comentar a este blog. Es una lástima que este don no se extrapolase (y extrapole) al campo del estudio, sobre todo en mi época universitaria, ya que no he llegado a estos días con dichos conocimientos tan fuertemente marcados a fuego en mi memoria; pero, como dijo aquella profesora de matemáticas que tuve, “No es que no lo sepas, es que no te acuerdas.”
Como bien ha dicho la sinopsis, acompañamos a Boro con su inseparable Leika al último estreno de los estudios UFA, aunque le interesa ver más a su prima Mariyka de la que no es que esté simplemente enamorado, sino algo más y creo que se me entiende, ¿no? Que la quiere ver en horizontal, vamos.
Llega a Munich aprendiendo a poner las marchas a un coche conducido por un negro exmodelo de Rodin, paseándose por Europa a toda velocidad. Allí, sin comerlo ni beberlo, saca una imagen graciosa de un individuo tocándole el trasero a una dependienta. Recoge, sin embargo, dos cosas: ese de la mano inquieta es Adolf Hitler (Boro ni sabía quién era hasta que revela la foto y se lo dicen en la agencia) y un hombre en la calle conocido en ciertos círculos franceses nacionalsocialistas (ni se le ve, pero se le puede identificar por sus curiosos guantes). Le dan un pastón por la fotografía, tanto que hasta se retira y se compra un coche a pesar de que no puede conducir por un problema en una pierna. La vida no le va mal y se pasa los días haciéndole el amor a la hija de su casera, pero necesita a Maryika, la cual se ha mezclado torpemente con un individuo buscado por espía comunista y que está vigilado muy de cerca por la Gestapo. También lo está Boro porque no se quiere que salga a la luz la identidad de ese dirigente fascista francés. Así, terminamos por recorrer una cadena de imprevistos y situaciones en las que Boro siempre saca a relucir su ironía más fina (o grosera) según la escena en la que nos encontremos, siendo un canto hacia la libertad de pensamiento y contra los regímenes de cabeza cuadrada. Terminamos por leer una novela que, en su origen, parece que no fue más que un puro divertimento de sus autores para ver cómo se compaginaban. Uno llega a creer que ciertas situaciones han sido reales y vividas por estos, pero transformadas al lenguaje literario y todo ello dividido en siete partes.

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