Archivo de Enero 2010
El diablo de la botella no es una de sus obras más famosas de Robert Louis Stevenson (no tanto, al menos, como La isla del tesoro o El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde).
El argumento del libro gira alrededor de un objeto, una botella de vidrio blanco rellena de lo que parecen ser los colores del arcoiris. Pero en dicha botella habita un demonio, que si bien puede cumplir los deseos de su dueño, lo hará con la condición de que, si éste muere siendo poseedor de la botella, su alma irá directamente al infierno. Además, es requisito para deshacerse de la botella el venderla por un precio menor al que en su momento se pagara por ella.
El protagonista del libro es un joven hawaiano, Keawe, quien adquiere la botella por ambición, para conseguir una casa. Luego se deshace de ella. Conoce más tarde a una joven y se enamora de ella, pero luego es atacado por una cruel enfermedad, y buscando curarla, decide adquirir de nuevo la botella. La misma se ha depreciado al ir cambiando de manos, y Keawe sabe que el adquirirla será su condena eterna, pues ya no conseguirá quien la compre a menor precio. Keawe y su esposa viajan a Tahiti, buscando vender la botella en la moneda depreciada de este país. Ambos están dispuestos a sacrificar sus almas por amor al otro, pero no será nada fácil.
Los temas centrales del libro son tanto la ambición, el sacrificio y la superstición, que rodea al misterioso objeto en torno al cual gira el argumento de la obra.
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Escrito por: admin en Guias, tags: Michael Bright
Para todos aquellos amantes de los viajes, que desean deslumbrarse con nuevos lugares y viviendo experiencias inolvidables, un obsequio como esta guía de viajes puede ser el indicado. 1001 lugares que hay que visitar antes de morir es una guía que se ha propuesto reunir a los lugares más espectaculares de todo el mundo.
Desde la imponente majestad de las Cataratas del Niágara, destino elegido por tantas parejas en sus viajes de boda, hasta las maravillas de la ciudad perdida de Machu Pichu en Perú; desde la blancura impoluta del glaciar Perito Moreno en la Patagonia argentina hasta la selva virgen del Amazonas con su flora y fauna únicas en el mundo, este libro aborda de manera amena y divertida todos los continentes y los mares de nuestro planeta. 1001 lugares que hay que visitar antes de morir brinda información pormenorizada sobre la formación y el desarrollo, la localización y los paisajes imperdibles de cada sitio.
Por supuesto, los lectores ya experimentados en el arte de viajar tendrán otros tantos sitios favoritos que añadirle a los que esta guía puede proporcionar. Sin embargo, 1001 lugares que hay que visitar antes de morir es un buen punto de partida para tomar nota de las maravillas que nadie debería dejar de conocer, al menos una vez en su vida.
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“Blémia Borowicz, conocido con el nombre de Boro, es un reportero gráfico, húngaro de nacimiento, que vive en París en los años treinta. Su prima Maryika se convierte en una fulgurante estrella cinematográfica. Boro viaja a Munich para asistir al estreno de la primera película de Maryika, y allí toma unas fotos en las que aparecen casualmente Hitler y el dirigente de una organización fascista internacional, destacada en París. Este incidente da origen a una sucesión de persecuciones que convierte la convulsa Europa de los años de ascensión del nazismo en un telón de fondo tan colorista e insólito como los que servían de escenario a las aventuras de Rocambole.”(Sinopsis de la contraportada).
Este es otro volumen que me lleva a la misma época de la que os hablé en el comienzo de mi reseña dedicada a “Los tres mosqueteros”. A aquel tiempo en el que, éste que os escribe, se liberaba gracias a la puerta que ofrecía, y que sigue ofreciendo, la literatura. Curiosamente es un libro que terminé leyendo en sus últimos capítulos a marchas forzadas por que mi hermana me acababa de traer, de la sección de librería del El Corte Inglés, en la Gran Vía de Bilbao, la novela de George Lucas de “La Guerra de las Galaxias” y quería empezarla cuanto antes mejor. Es lo que pasa cuando uno es un tanto friki.
Aún así, se registraron en mi mente las imágenes de esta obra, igual que la de todas las que vengo a comentar a este blog. Es una lástima que este don no se extrapolase (y extrapole) al campo del estudio, sobre todo en mi época universitaria, ya que no he llegado a estos días con dichos conocimientos tan fuertemente marcados a fuego en mi memoria; pero, como dijo aquella profesora de matemáticas que tuve, “No es que no lo sepas, es que no te acuerdas.”
Como bien ha dicho la sinopsis, acompañamos a Boro con su inseparable Leika al último estreno de los estudios UFA, aunque le interesa ver más a su prima Mariyka de la que no es que esté simplemente enamorado, sino algo más y creo que se me entiende, ¿no? Que la quiere ver en horizontal, vamos.
Llega a Munich aprendiendo a poner las marchas a un coche conducido por un negro exmodelo de Rodin, paseándose por Europa a toda velocidad. Allí, sin comerlo ni beberlo, saca una imagen graciosa de un individuo tocándole el trasero a una dependienta. Recoge, sin embargo, dos cosas: ese de la mano inquieta es Adolf Hitler (Boro ni sabía quién era hasta que revela la foto y se lo dicen en la agencia) y un hombre en la calle conocido en ciertos círculos franceses nacionalsocialistas (ni se le ve, pero se le puede identificar por sus curiosos guantes). Le dan un pastón por la fotografía, tanto que hasta se retira y se compra un coche a pesar de que no puede conducir por un problema en una pierna. La vida no le va mal y se pasa los días haciéndole el amor a la hija de su casera, pero necesita a Maryika, la cual se ha mezclado torpemente con un individuo buscado por espía comunista y que está vigilado muy de cerca por la Gestapo. También lo está Boro porque no se quiere que salga a la luz la identidad de ese dirigente fascista francés. Así, terminamos por recorrer una cadena de imprevistos y situaciones en las que Boro siempre saca a relucir su ironía más fina (o grosera) según la escena en la que nos encontremos, siendo un canto hacia la libertad de pensamiento y contra los regímenes de cabeza cuadrada. Terminamos por leer una novela que, en su origen, parece que no fue más que un puro divertimento de sus autores para ver cómo se compaginaban. Uno llega a creer que ciertas situaciones han sido reales y vividas por estos, pero transformadas al lenguaje literario y todo ello dividido en siete partes.
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Escrito por: admin en Novela
Dicha novela está encuadrada en el género de la fantasía pero su lectura abarca muchos más campos como el de la estrategia política y la falsa propaganda que dan los vencedores sobre aquellos a los que han doblegado, cosa bastante común en nuestro mundo.Suponer que los humanos y elfos y todos los que nos pintan tan buenos y nobles siempre, en realidad no son así. Suponer que los orcos, trolls y demás personajes malvados y grotescos porque asi lo dicta su naturaleza cambian radicalmente.
El autor se basa en el final de la guerra del anillo para enlazar con su propia historia. La alianza de Occidente (humanos y elfos) mantienen sus creencias en dioses y magia blanca para controlar a la población y por eso iniciaron una guerra contra el pueblo orco que aquí el autor los convierte en un pueblo científico, amante de la ciencia y el progreso que se ven abocados a la guerra para defender su propio crecimiento y mantener su independencia. La alianza de Occidente teme los nuevos progresos del pueblo orco y propone después de haber ganado la guerra, eso si, con múltiples ardides y trampas y no con la caballerosidad y épica que nos relata Tolkien, destruir hasta los cimientos todas las ciudades enemígas y llevar a cabo “la solución final” como la denominan los elfos.
Escrito con un lenguaje actual y para nada fantasioso-heroico (del cual no tengo nada en contra que quede claro) la novela se devora por si misma, alternando entre escenas crudas de matanzas y torturas, con escenas muy divertidas, y el principio del libro no tiene desperdicio, la versión orca sobre como fue en realidad el inicio y el final de la guerra, a más de uno le dejara con la boca abierta al leer la versión de Kiril Yeskov.
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No existen paliativos a la tremenda pérdida que representa la ausencia de Francisco Casavella para quien lo conocimos o para quien lo leyeron a fondo y con todas las consecuencias. Sin embargo, mil páginas de la integral de todos sus artículos escritos desde 1984 hasta 2008 son una gran, inmensa alegría. Por dos razones: la primera, porque en este Elevación, elegancia y entusiasmo (frase que aparece en el libreto interior de la obra maestra de John Coltrane, A love supreme, y que fue escrita por Thomas Mann en su Doctor Faustus) encontramos una elevada cantidad del cerebro elegante y entusiasta de Francis, su filias y sus fobias, su memoria desmedida y ningún personaje de ficción salvo él en persona. Y la segunda, es que a parte de las chanzas y enseñanzas, este libro nos devuelve su voz, su hablar de historia, libros, discos y trifulcas siempre con aquel humor ácido tan suyo, con aquella gracia hilvanadora de gran conversador –del gran narrador ya teníamos toda su obra–, una gracia de conversador nato, todoterreno, al que no se le escapaba nada.
Qué bálsamo y qué agarradero representa para muchos este libro tan a tiempo y tan bien concebido: los bloques temáticos que lo componen, su despegue poderosísimo –y dramático por clarividente–, el propio orden de artículos, ¡este índice onomástico brutal!, la labor arqueológica de rastreo de textos y el amor evidente con el que se ha editado, que se nota de portada a contraportada y en cada una de sus mil y nueve páginas. Elevación, elegancia y entusiasmo es un libro para subrayar, plagado de frases memorables, sentencias nada sentenciosas llenas de sabiduría sin impostar, ácratas y directas como él. Y el empuje de su visión es contagioso. Un ejemplo: como en las primeras páginas del libro habla muy elogiosamente de Saul Bellow, yo, que no lo había catado, ni corto ni perezoso me acerco cual estudiante de bachillerato a por sus libros de texto a la librería más cercana para hacerme con alguna de sus obras. Al cabo de un par de días charlo de Bellow con un amiga y me dice que ella también lo ha empezado a leer a raíz de la reciente aparición de la integral de los artículos casavellianos. Si la fe mueve montañas, la pasión mueve la gente. Para mi, Elevación, elegancia y entusiasmo es la pasión según Francisco Casavella. Es como el I-Ching –ábrelo por donde quieras y empieza a leer–, o la Biblia –porque está todo, todito, todo, desde Sergio y Estíbaliz hasta Ingmar Bergman, pasando por Sciascia, Chic, Scorsese, El Pescaílla, Derrida, Machín, Pynchon, Prince Buster, Cervantes, Napoleón, Los Soprano o Héctor Lavoe; todo juega, todo suma, están todas las conexiones ocultas que sólo él conocía. Elevación, elegancia y entusiasmo es, en definitiva, la manera de seguir charlando con Francis, este escritor mitómano y entusiasta, vividor y autodidacta, sabio e independiente cuya sed permanece y se distribuye por las librerías.
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Escrito por: admin en Novela, tags: Javier Marías
Javier Marías con esta novela ha ido levantando un formidable monumento narrativo, la que seguramente es la novela más completa y ambiciosa del mejor novelista español vivo. Jacques o Jaime o Jacobo Deza, el narrador y protagonista que viene de Todas las almas y articula el diseño de Tu rostro mañana, es un intérprete de rostros, un personaje que se convierte cada vez más en un traductor de vidas. Ese es su trabajo prospectivo en el grupo dependiente del MI6 británico: prever lo que la gente hará en el futuro, conocer hoy cómo serán sus rostros mañana; saber cómo somos pero, sobre todo, cómo seremos. Y con la benéfica sombra de Shakespeare planeando sobre el conjunto de la obra (Tu rostro mañana es la traducción de una cita literal de la Segunda parte de Enrique IV), la traición y la violencia se acaban revelando como el verdadero rostro de los demás. Un proyecto al que Marías dedicó casi nueve años, la que el propio autor cataloga como su mejor novela y que reúne en un solo tomo la editorial Alfaguara.
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Escrito por: admin en Novela, tags: Don Delillo
Don DeLillo engrosa esa lista de aquellos que han intentado escribir la Gran Novela Americana con la reconocida obra de 1997 que ahora se reedita en España.
El primer capítulo de Submundo narra un partido de béisbol que aconteció el 3 de octubre de 1951. Se trata de un magnífico relato en el que la Historia (el ensayo de bomba atómica materializado por la Unión Soviética) se entrelaza de forma magistral con lo que el propio DeLillo ha denominado “contrahistoria”, es decir, cómo la gente de a pie vive a contramano la Historia, protegiéndose de ella. El paradero de la pelota que protagonizó el home run final del épico encuentro entre los Giants y los Dodgers servirá de hilo conductor a parte de una trama que rastrea cincuenta años de un país, de manera fragmentada y cronológicamente a la inversa, en la que las figuras de Nick Shay y Klara Sax parecen ser el tronco de una estructura que, sólo en apariencia, resulta azarosa. DeLillo cuenta sin preocuparse de ninguna deontología narrativa, a su antojo, cambiando las personas y el punto de vista con una libertad sin orden ni autolímite. Y lo hace con ese lenguaje suyo mezcla de coloquialismo típicamente norteamericano con una precisión metafórica de verdadera altura poética. No faltan asimismo la simbología, como la profesión de Nick (que trabaja para una empresa de residuos), ni la subterránea reflexión sobre el paso del tiempo que caracteriza a casi toda buena (y larga) novela que se precie. Tampoco se echa en falta la conceptualización literaria del absurdo y la tendencia a la paranoia catastrofista sobre las que DeLillo montó su también aclamada Ruido de fondo.
Hay hoy día una auténtica legión (incluso en este país) de discípulos de Don DeLillo. Dicen que el más brillante de ellos fue David Foster Wallace. Y hay que reconocer que, bajo lo que James Wood ha calificado de “hiperrealismo” o “realismo histérico”, el mayor logro de este tipo de escritura radica en su manera de reflejar la naturaleza del tedio tecnológico, ultracontemporáneo. Sin embargo, caben dudas de que consiga modificar en el lector la concepción de esa realidad, de ese mundo. Esta novela podría ser un buen ejemplo de ello: tras su grandilocuente y acumulativa realización, late una ausencia, una falta de objetivo puede que pretendida, que se parece demasiado a la simple y desoladora vacuidad de mil televisores encendidos.
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Coincidiendo con el veinte aniversario de la emisión de la serie, el pasado diecisiete de Diciembre, Ediciones del Laberinto vuelve a poner en el punto de mira su libro Detrás de los Simpson, de Juan Pablo Marín Correa. Una curiosidad más para los fanáticos de la mítica serie.
En este libro, Juan Pablo Marín Correa, experto en Comunicación, se zambulle en la realidad de la familia de animación y analiza la serie y su influencia en la sociedad. Marín estudia todo el universo de los Simpsons: desde la personalidad de sus diferentes personajes a la localización espacial de los edificios públicos, pasando por la propia estructura de la serie de animación en términos de comunicación. Una crítica feroz de la sociedad contemporánea disfrazada de serie de animación.
La serie comenzó en 1987 con emisiones de treinta segundos en otros shows, pero fue tanto su éxito que a partir de 1989 le concedieron el estatus de serie independiente. Y bueno, qué más se puede decir del éxito de la serie, después de veinte años en antena y continúa imbatible. En este libro podemos encontrar curiosidades como Psicopatología de la sociedad de Springfield, Bart no es tan malo como Lisa, o El manipuladorcillo Ned Flanders. Información más que de sobra para complacer a los seguidores de la familia amarilla, aunque hay que aclarar que este libro es del 2006, por lo que las últimas temporadas se han quedado fuera.
Personalmente, me encanta ‘Los Simpsons’. Conozco a más de uno que le encantaría tener este libro entre sus manos y así poder fisgonear en todos los secretos que se esconden tras veinte años de emisión. Una buena manera de pasar un rato divertido y saber más sobre tu serie favorita. Desde luego, no te van a pagar más por ser un experto en ‘Los Simpsons’, pero el rato de pasártelo bien no te lo va a quitar nadie.
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Esta es la última novela de Juan Aparicio-Belmonte tras El disparatado círculo de los pájaros borrachos, es un nuevo acercamiento al género negro, en el que tan bien se desenvuelve el autor; ahora bien, siempre de acuerdo a un estilo peculiar, un tanto (o un mucho) apartado de las convenciones del género. En esta nueva novela, algo extraño presiente el lector desde el primer momento, desde que se le presenta la escena inicial muy cercana al disparate, pero aun así el argumento parece contenerse dentro de unos límites lógicos, o al no menos no demasiado extraños. En un determinado momento, sin embargo -en una página en concreto, en una escena específica-, la realidad tal y como lo entendemos cae hecha añicos. Una joven le cuenta a sus padres que acaba de asesinar a un hombre y, después de unos momentos en que los padres quedan boquiabiertas, acaban por levantarse y felicitarla efusivamente, contentos de que su hija, ¡por fin!, haya decidido seguir con la tradición homicida familiar.
Una vez que en este momento la lógica, o por mejor decir: la convención se rompe, la novela se convierte en una constante sorpresa, sostenida en el humor y el espíritu crítico, pero sin olvidar por ello la verosimilitud. En gran medida, Una revolución pequeña es la lucha entre la familia excéntrica, ajena a las normas y que ha roto con todos los esquemas, contra un cuerpo policial que, en lo posible, se atañe al raciocinio, al procedimiento y a la norma. Una confrontación dentro de unos límites estrechos que la hacen posible, porque el autor ha acotado el escenario de tal forma que los unos son parientes, conocidos o allegados de los del bando opuesto. El resultado es un círculo cerrado donde se respira una atmósfera especial de disparate lógico, o de lógica disparatada, cuya frescura y originalidad siempre es de agradecer.
Entre los muchos y extravagantes personajes (algunos más que otros, pero extravagantes todos) que pueblan la novela, llama la atención la figura de la víctima, un profesor universitario izquierdista recalcitrante, soviético de la vieja escuela, leninista-estalinista de carril. Con su muerte, Aparicio-Belmonte parece estar rindiendo viejas cuentas, en especial la de la caricaturización de este tipo sociopolítico hace poco tan común y sobre el que parecía flotar un velo de “intocabilidad”. Al hacerle caer bajo el peso contundente del busto de Lenin, Aparicio-Belmonte parece liberar, como una “pequeña revolución”, la carcajada que hasta ayer mismo nos obligábamos a contener en tocando a estos personajes, y en este sentido también esta última novela de Juan Aparicio-Belmonte aporta frescura y aires nuevos.
Una buena novela, en suma, que bajo su apariencia lúdica y su expresión ágil y cotidiana parece esconder un deseo de encontrar un camino más despejado, una lógica distinta libre de acartonamientos y prejuicios.
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John Belushi (1949-1982), el gran cómico, vivió inmerso en el descontrol de alguien que se droga a todas horas, sin dejar de rodar episodios del seminal y grandioso programa Saturday Night Live (de donde salieron Bill Murray, Chevy Chase, Dan Ayrkroyd y tantos otros) o películas que pincharon en la taquilla como 1941, de Spielberg, o The Blues Brothers, de Landis. Bob Woodward, el autor de esta biografía (que apareció en 1984, sólo dos años después de la muerte de Belushi), se documentó a fondo: entrevistó a todo el mundo que le había conocido: desde estrellas del cine como De Niro y Nicholson hasta taxistas y camellos. Así consiguió que su libro fuera polifónico y poliédrico y la visión de la vida de Belushi, muy completa. Su mujer, Judy Belushi, años más tarde de su muerte y también de la aparición de este libro, escribió su versión de la vida de su famoso marido, una visión más tierna y próxima, según ella, que creía que Como una moto. La vida galopante de John Belushi (Wired: the fast times and short life of John Belushi, en el original) se centraba demasiado en el consumo de drogas de su difunto marido. Sí, es verdad: hay un montón de drogas en Como una moto. Como las había en la vida de Belushi, lo queramos o no. El libro es, precisamente, la crónica de una muerte anunciada por un abuso sistemático de la mayoría de sustancias estupefacientes que había a su disposición en aquella época; o sea, un “no seas tan bestia/tonto como él y no lo hagas” medio encubierto. También es un retrato del funcionamiento interno de Hollywood de los setenta y de los avatares de la fama (John Belushi celebró su treinta aniversario en 1979 y aquel mismo día su película Animal House (Desmadre a la americana) era número uno de recaudación en taquilla, su disco Briefcase full of blues, con los Blues Brothers, era el más vendido y su programa de televisión SNL el más visto); vaya, otra vez la historia del ascenso paulatino y placentero y de la rauda caída final, pero no se hace pesado (aunque no esté especialmente bien escrito; con dignidad, solamente) porque el personaje tiene mucha enjundia: era tan animal que te partes y te estremeces de un párrafo a otro. Hay la descripción de muchos gags y de muchas farras, de muchas intentos fracasados para reconducir su autodestrucción y de muchos dislates, éxitos y gamberradas. Para quien no lo conocimos pero lo admiramos, este un libro fantástico, ya que después de haberlo leído nos parece que entendemos y estamos mucho más cerca de este gran cómico y destroyer que fue John Belushi.
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